Esta es mi historia

Siempre me ha gustado ayudar a otros y acompañarlos en momentos de dificultad.

Desde pequeña, me ha apasionado el comportamiento de las personas, los vínculos entre ellas y la relación de una persona consigo misma.

En febrero de 2020, por motivos de salud, tuve que permanecer en reposo, y decidí dedicar mi tiempo a estudiar desarrollo personal. Sin saber dónde me estaba metiendo, me embarqué en la aventura más apasionante de mi vida, que me ha llevado a donde estoy hoy.

Empecé a conocerme y me di cuenta que había épocas de mi vida en que tenía comportamientos que no parecían míos. No me gustaban aspectos de mí que me hacían sentirme mal, como la autoexigencia excesiva. Quería controlarlo todo y me generaba sufrimiento y frustración. Era perfeccionista, me lo tomaba todo personalmente, y solía hacer suposiciones de lo que ocurría a mi alrededor. Con el tiempo, comprendí que como me trataba a mí era como trataba a los demás.

La aceptación es clave para ser libre

Aceptar los sucesos que me acontecían en el día a día me permitió descubrir la desaparición de mi sufrimiento.

Emprendí la aventura del autoconocimiento. Me formé, leí, estudié, trabajé mi ser, viajé en busca de respuestas, y llegué a convertirme en lo que soy ahora, una persona libre.